Hola, estimados lectores de CORAZONES EN EL PRECIPICIO.
Voy a realizar un pausa en el blog y regresaré próximamente. Gracias a todos los que habéis entrado en este tiempo así como a los que entrareis en el futuro.
Atentamente,
José Piedralba.
Hola, estimados lectores de CORAZONES EN EL PRECIPICIO.
Voy a realizar un pausa en el blog y regresaré próximamente. Gracias a todos los que habéis entrado en este tiempo así como a los que entrareis en el futuro.
Atentamente,
José Piedralba.
Valoración 10/10
Aquel niño enamorado de Innisfree.
Era aún muy pequeño cuando las peripecias del
viejo boxeador y la pelirroja pizpireta entraron en mi vida. En este primer
contacto además del obvio flechazo inmediato que sentí hacia ella, también se
instaló en mi retina el bucólico pueblo irlandés donde se desarrollaba la
historia. Supe luego que aquel lugar se llamaba Innisfree y que, aunque parecía
una ilustración escapada de las páginas de un cuento de hadas, existía en
realidad.
Siempre había sido un niño muy soñador.
Dedicaba muchas horas al día a soñar. Soñar despierto con cosas que algún día
haría y de entre cientos de sueños uno de ellos era viajar a Irlanda y perderme
entre praderas, acantilados, castillos y pueblos mezclándome con el universo
Fordiano, con los habitantes de Innisfree, con sus costumbres y tradiciones buscando
a una pelirroja altiva y escurridiza que seguramente nunca, (se rompería aquí
mi sueño), me besaría.
En la primavera de mis 22 años, un Ferry
llevaba desde Gales a Dublín a aquel niño que aún lo era, con una guitarra en
mano y con los sueños intactos, en una madrugada de camaradería y cerveza que
finalizó a las seis de la mañana en las costas cercanas a Dublín.
No recuerdo cuanto tiempo estuve en
Irlanda. Recorrí en autostop la mayor parte del país y pude sentir Innisfree a
cada paso, solo quería vivir dentro de la visión de John Ford y aunque no
siempre fue así, sí lo es el recuerdo que ahora tengo de todo ello. Hay muchos
mundos diferentes pero pocos son tan bellos como el que Ford nos mostró en la
mayoría de sus películas y entre ellas, como compendio de sus sentimientos, El
Hombre Tranquilo es tal vez la que mejor atesora lo que este grandísimo
director nos intentaba trasmitir, probablemente solo la conversión en imágenes
de los sueños de un niño.
SABINA
Contaba ayer un triste telediario
que se había ordenado el monaguillo
que un réquiem entonaba un organillo
que mudo se quedaba el escenario.
Sabina el inmortal, el milenario
el calavera andante, el paria, el
pillo
el diestro, whisky en mano y
cigarrillo
se encontraba en
Madrid:”estacionario”.
Ojalá te levantes Don Quijote
que llora Jimenita al no tenerte
asido a los tesoros de su escote.
Siempre lidiaste Isleros sin capote
no dejes que esta noche entre la
muerte
a libar de tu flor su último brote.
Wolfgang Amadeus Mozart, tres palabras que
engloban el concepto de genio. Genio con mayúsculas. Un hombre hecho sólo de
música, música que brotaba desde todas las partes de su cuerpo en forma de
partituras, pentagramas, claves de fa, fusas, semifusas... todo el amalgama de
la creación del arte más bello dando lugar a la inmensidad desde la juguetona
sonata a la fastuosa sinfonía, de la canción a la ópera, directo al corazón del
pueblo llano unas veces, otras rozando la inalcanzable divinidad. Mozart, el
artista total dentro de su campo, tan distante de todos los hombres, pero a la
vez tan humano, tan carnal y volátil, débil y frágil, tal vez decadente, en
medio del caos de la creación, absorbido por su propia alma, devorado por la
envidia de los mediocres, olvidado por sus mentores y amigos, recorriendo todas
las etapas vitales del ser humano, para dar finalmente con sus huesos en una
fosa comunitaria a los 35 años de edad.
Si mi mente juega con el tiempo y el espacio me pregunto si he sido sin saberlo contemporáneo de algún Mozart. O dicho de otra manera ¿Si Mozart hubiera pertenecido a esta época como se hubiera desarrollado su vida arañando con uno solo de sus dedos la música popular del Siglo XX? Y creo que si eso hubiera sucedido hubiera sido de la mano del Rock and Roll. Mozart transportado a este siglo, mutado en estrella de Rock, comenzando tal vez en un garito para terminar llenando estadios rodeado de gloria, aniquilado poco a poco por los excesos. De Jimi Hendrix a Bon Scott, de Jim Morrison a Kurt Cobain, veo algo de Mozart en todos ellos, existiendo un paralelismo evidente en su final entrecortado, fagocitados por monstruos diversos ajenos a la trascendencia de lo creado.
Sin embargo siendo coherente no encuentro
nada similar a Mozart en el último medio siglo de la humanidad más allá del
malditismo de su figura y de su precoz muerte. El genio de Mozart se antoja
algo inabarcable para todos nuestros coetáneos. Por eso lo siento en mi
imaginación como una majestuosa estrella de rock de otro tiempo, que aunque
intenta reencarnarse en otras épocas y otros cuerpos permanece intacta, casi se
diría que incorrupta, siendo todos los siguientes a él meros sucedáneos de casi
nada, caminando hacia la tumba sin haber ni siquiera rozado la gracia que solo
pudo haber conocido él, grande entre los grandes.
En esta película, salvando algunas licencias, se escucha su vida.
Y cada nota es maravillosa.
( Del Libro " EL CINE QUE RESPIRA ", Oviedo 2014 )Noche de Cine
(Letra y música: José Piedralba)
Aquel vestido al viento de Marilyn
El abrazo de Winoma entre cuchillas
Aquel trío parisino de Eva Green
Paulette Goddard escarbando mis cosquillas.
El Paradiso encantado por Helena
Una pócima de Sally enamorada
Roma en hechizo por Audrey en luna llena
Los ojos de Gelsomina entre la nada.
Y
tú , tan real sobre mi cama
pausada,
desnuda, seductora
no
existe más bello fotograma
esa
boca enamora.
Ana soñando en el Círculo Polar
Ilsa iluminando a Rick bajo su brillo
Mónica eterna y serena frente al mar
Mia Wallace apurando un cigarrillo.
Mary Kate engatusando al boxeador
Katharine descomponiendo al señor hueso
Annie Hall acariciando Nueva York
Laura deseo y enigma hasta el exceso.
Y
tú, tan real sobre mi cama
inquieta,
lasciva, juguetona
no
existe más bello fotograma.
que
el de esa piel burlona.
Y
tú tan real sobre mi cama
tangible,
cálida, caprichosa
no
existe más bello fotograma
mi
luna es una rosa.
( Del Disco-Libro "AULLIDOS Y CARICIAS" , Oviedo 2019)
Valoración 9/10
El vals de Tallulah.
La televisión solía hasta hace unos pocos
años emitir regularmente no sólo los clásicos más conocidos de Hitchcock, si no
también cualquiera de las películas que englobaban su etapa americana, desde
Rebeca a La Trama, incluyendo asimismo su regreso a Gran Bretaña con Frenesí, a
través de ciclos que tenían periodicidad semanal extendiéndose en el tiempo
durante varios meses. De esta manera me familiaricé con el mago del suspense
siendo muy niño y me fascinaban sus historias de crímenes, resultándome muy
difícil seleccionar una sola de sus obras como mi preferida. Lo que
desconocería hasta unos años más tarde es que Hitchcock tenía una etapa inglesa
anterior mucho menos difundida que ya provenía de los tiempos del mudo, y una
serie de películas que aún siendo posteriores a 1940 aún no había tenido
oportunidad de ver. Una de ellas era Náufragos considerada obra menor y
semiolvidada al igual que otros patitos
feos Hitchconianos tales como El Proceso Paradine y Matrimonio Original, a las
que solo tuve ocasión de acceder una vez pasados los veinte.
La paradoja de este acercamiento tardío a
algunas de las cintas de Hitchcock es que aunque mi base cinéfila era mucho
mayor y la defensa de los clásicos una de mis posturas más inamovibles no me
conquistaron como lo habían hecho todas aquellas que había visto en la
infancia. Náufragos tenía en principio una buena historia, un escenario tan
original como atrayente, un guión que podía dar mucho juego y una ambigüedad
que tocaba de manera sutil muchísimos aspectos de la naturaleza humana, sin
embargo a mi lo que me gustó de verdad fue una actriz que no había visto antes
en ninguna parte y que me cautivó por completo: se llamaba Tallulah Bankhead.
Tallulah es a mi entender el pilar que
sustenta toda la película y tal vez nunca ha tenido Hitchcock tan buena mano
como en Náufragos a la hora de escoger a la chica. Por encima de su belleza de
témpano su interpretación es brillante. Tendría que investigar por mi cuenta
para descubrir quien era esa mujer y el resultado obtenido fue desde luego
bastante interesante y revelador. Mujer torbellino, sin apenas carrera en el
cine por decisión propia, aplaudida como inmejorable actriz teatral, bisexual y
ninfómana, alcohólica, cocainómana, independiente y salvaje, totalmente
revolucionaria para su época, Tallulah exprimió su vida entre la fama y el
escándalo sin remordimiento ni retracto posible.
Pudo haber tenido Hollywood a sus pies pero allí había demasiadas normas que no eran de su agrado y límites insoportables para su ferocidad escénica, siendo sin embargo tal vez en el interior de un bote salvavidas donde se sintió más cómoda durante los años que intentó amoldarse al cine, al poder al menos encontrar paralelismos en tan reducido espacio con su querido teatro.
( Del Libro "EL CINE QUE RESPIRA", Oviedo 2014)
BERLANGA
En la España
más rancia, más oscura
de orden,
fe, represión, misa diaria
apuntaba su
cámara de paria
al seso
caníbal de la censura.
Cual verdugo
de aquella dictadura
de miseria y
hambre revolucionaria
con plácida
mirada libertaria
convertida
en atroz caricatura.
Se vende
otro milagro semanal
siente un
pobre en su mesa, son humanos
disparen la
escopeta nacional.
Olvidados
por los americanos
en cueros y
a tamaño natural
a la cárcel
van moros y cristianos.
( Del Libro "SONETARIO", Oviedo 2006 )
EL INSOMNIO
Mientras Gijón amanecía cubierta por el encanto de la Navidad se
despertaba Mariám de su tercera noche de insomnio envuelta en lágrimas.
Desconocía hasta entonces los dolores de la muerte, y cuando ésta vino para
llevarse a Miguel un huracán le destrozó el alma y optó por refugiarse en un
estado confuso entre la vigilia y el sueño, agarrada a latentes recuerdos que
se unían a los que se fabricaba en soledad desde el veintiuno de Diciembre
anterior en el que la sacaron abrazada al silencio de entre el amasijo de
hierros de aquel coche ensangrentado.
Cuando Mariám comenzó a ser
golpeada por las fuerzas del amor, tres años antes, nunca pensó que llegaría a
ser correspondida por aquel extraño al que observaba cada mañana sobre las olas
de la escalera doce de las treinta y seis que dividen el paseo marítimo. El siempre estaba allí, rodeando de magia la vida de la
ciudad con su particular caja de Pandora de la que solamente salían sonrisas y
sueños. Su equipaje se reducía a un saxofón oxidado y a su maletín de
encantamientos. La música hermosa y triste mostraba el lado oscuro que acompaña
siempre a los nómadas durante sus viajes porque la libertad nunca les hace
olvidar que hubo un tiempo en el que no necesitaban huir. La magia era la
válvula contraria, el mundo de fantasía donde siempre se había refugiado. De su
chistera colorada salían ramos de rosas, puros del tamaño de una escoba y todo
tipo de animales para los niños, nadie se explicaba el fenómeno y el extendía
aún más la incertidumbre al decir que las cosas imposibles son las más
sencillas pues son las únicas que se realizan por amor.
Las punzadas del enamoramiento persiguieron a Mariám durante todo el invierno. Sus visitas felices al bazar del amado se complementaban con periodos nocturnos de ansiedad y de angustia. A menudo tumbada en la cama se preguntaba porqué el amor la había hecho tan vulnerable. Por primera vez no era dueña de su vida, se había vuelto susceptible y arisca y se preocupaba en exceso de su atractivo. En las noches confusas desmenuzó las posibles ventajas y peligros que aquella situación desconocida le ofrecía y mientras se consumía entre las sábanas comprendió que la principal razón que la exprimía era la naturalidad con la que aquel personaje de cuento exhibía su arte cosa que ella nunca había hecho por el temor al fracaso y a la incertidumbre del éxito; en una destartalada buhardilla agonizaban todos los lienzos salidos de sus manos y allí esperaron carcomidos por la humedad y la soledad del genio hasta que el amor los sacó de su letargo y volaron en sus brazos para colocarse a unos escasos metros de la escalera doce. Solamente así, tan cercana a lo inalcanzable, Mariám comenzaba a sentirse segura.
Miguel tuvo que retroceder
muchos pasos en el laberinto de su vida hasta recordar sus días en las calles
de Dublín. Los ojos de aquella chica que tan a menudo se habían repetido entre
su público y que ahora veía pintando siempre a su lado le transportaban a otros
que había conocido y amado en los paraísos de Irlanda. Ella un día le abandonó
diciéndole que la pasión oprimía demasiado sus alas mientras el sentía que
había volado con las suyas. Tras sobrevivir al olvido vio en Mariám el reflejo
de los latidos perdidos y rompiendo el silencio de las miradas de búsqueda, se
acercó despacio, se presentó, venciendo la timidez que se escondía bajo su capa
la invitó a perderse hasta el límite del mar, y antes de que intentara
contestarle levantó su chistera, saltaron tres conejos y la vistió de rosas.
Ella sonrió y se abrazó a su cuello jurando que sería exclusivamente suyo.
En los tiempos que siguieron se convirtieron en amantes explorando los secretos de la vida a través del deseo la palabra y el arte. Ella le llevaba a los sitios que durante su infancia le habían sido declarados prohibidos hasta que los propios niños descubrían que todos habían sido concebidos allí. En esos interminables parajes íntimos y oscuros que rodean la ciudad escuchaba las maravillosas historias que Miguel había vivido u oído a lo largo de sus viajes hasta que se envolvían en un solo cuerpo atrapados por el mismo destino que más tarde se teñiría en el horror de la muerte quedándose Mariám sumergida en las profundidades del insomnio.
Aquel día se había borrado de su memoria, se quedo anclada en el soñado
viaje por Europa que durante meses habían preparado y que había comenzado
aquella mañana tras haberles parado el primer coche. Recordaba a dos
conductores más y luego nada. Le contaron que tuvieron que sacarla de allí
abrazada al cadáver, intentaron calmarla pero se encontraron frente a una mujer
sin esperanza, con los ojos clavados en Miguel gritaba y se lastimaba
golpeándose para contrarrestar el verdadero dolor, de ahí pasó a la negación y
se encerró en una cascara cercana a la locura en donde no solo el seguía vivo
sino que los muertos eran todos los demás.
Era el cuarto día del insomnio y
aún continuaba ordenando su pequeña buhardilla pues había determinado
encerrarse allí toda la vida, cerró las ventanas, sacó los escasos muebles y se
quedó solamente con sus cuadros y con las pertenencias del muerto. Para tapar
aquella mentira hablaba con los conejos y las flores, jugaba con la magia que
de él había aprendido y pintaba garabatos en las paredes hasta que se dejaba
caer al suelo medio inconsciente. Entonces dormía y era feliz pues se
encontraba con él en los sueños.
Segundos después del accidente tras haber abandonado su cuerpo caminaba Miguel entre tinieblas tropezando a su paso con cientos de almas que se retorcían en un estremecedor lamento común. Sobreponiéndose a un miedo helado continuó hasta palpar una puerta que se erguía ante él en el vacío. Al cruzarla desapareció la oscuridad.
Era una enorme estancia grisácea donde hombres y mujeres de todas las razas y edades se apiñaban formando grupos según sus idiomas. Salvo el más anciano nadie levantó los ojos del suelo tras su entrada. Aquel viejo era un marinero finés cuyo barco había naufragado setenta y ocho años atrás. Le contó que desde entonces esperaba a su otra mitad, al amor que soportó sus largos periodos en el mar y que ahora debía rondar los ciento cinco años de edad. Como él todos esperaban a alguien allí y apreciaban su suerte pues sabían que eran muchos los muertos que teniendo cerrada aquella sala de espera vagaban sin fin en el pasillo de los lamentos.
Miguel buscó un sitio entre la
interminable concentración de lenguajes y cuerpos y agazapado en el suelo lloró
mientras la memoria se le escapaba hacia la vida buscando a Mariám. En un lento
retorno mental que quemaba su alma alcanzó a distinguirla entre sombras,
caminando por la buhardilla, empapelada en recuerdos y magia. Pudiendo ver la
tristeza infinita de sus ojos gritó su nombre y se destrozó los puños contra
una de las paredes que le mantenían atado a aquella celda maldita.
Estaba entrando la madrugada cuando los golpes se materializaron
alrededor de Mariám en un violento baile de objetos que le hizo distanciarse
del aislamiento interior que la arropaba desde el inicio del insomnio. Los
conejos dieron el primer aviso con un alboroto de chillidos que precedió al
vuelo de las cosas inanimadas. Cuando cesó el movimiento perpleja ante aquel
desorden no lo asoció al furor y a la impotencia del muerto y dudando por
primera vez de su cordura determinó quitarse la vida. Echó mano a sus pinceles para clavárselos en
el corazón y fue desangrándose poco a poco en silencio. Quería matar el dolor y
vencer a la locura pero entonces la detuvo un nuevo vendaval que esta vez
además de provocar otra estampida se lo trajo a él, de entre los muertos,
dispuesto a impedir aquel mar de injusticia y de sangre. Sólo cuando ambos se
vieron frente a frente desaparecieron las preguntas y borraron sobre el suelo
las heridas de la separación con su único amor desesperado y carnívoro desde
los días de la escalera doce.
Amanecieron muchas horas después pero no había rastro de la noche
anterior y tampoco estaban en la buhardilla, ni siquiera en la ciudad.
Descansaban desnudos en un lugar natural de cegadora belleza y fue entonces
cuando le vieron llegar, al anciano finés, triunfante, asido a su mujer, y a
continuación venían cientos y cientos pues se había derrumbado para siempre su
eterna espera y comenzaban una nueva vida tras haber sobrevivido por amor a los
tiempos del insomnio.
Valoración 7/10
Cuando Napoleón venció en Waterloo.
Asómense a la historia de Napoleón
Dynamite, el perdedor desubicado de gafas de búho y despiste perpetuo que vive
en su propio microcosmos de soledad y confusión, repudiado por todos sus
compañeros de clase, mientras el caos sobrevuela sobre su estrambótica familia
de freaks y las chicas no lo quieren ni siquiera para reírse de él. Napoleón,
el hombre sombra, con su cabeza llena de ideas extrañas, sin amigos ni besos,
atravesando la adolescencia de fracaso en fracaso, sin enterarse de nada.
Pero si tenemos en cuenta que en esta
historia no existe la lógica y todo se desarrolla digamos al revés, nos
toparemos con una de las mejores comedias sobre adolescentes descerebrados de
los últimos 30 años, y poco a poco iremos viendo que Napoleón no es en realidad
imbécil, si no tan solo diferente. Desde luego su mollera no funciona de manera
convencional, y no puede decirse que el desenlace de sus peripecias atienda a
demasiados méritos personales, pero no importa cuando nos hemos reído tanto por
el camino con una sonrisa liviana entre la perplejidad y la sorpresa.
Merece un aplauso el que en una película
de semejante temática no se mencione el sexo, o se haga un chiste sexual ni
siquiera una sola vez, Napoleón se enamora, claro que sí, pero esto que aquí se
nos presenta más bien parece el enamoramiento de un ángel que cualquier otra
cosa, distanciándose completamente desde el primer momento de todas las
comedias sobre púberes con picores rodadas hasta la fecha.
Y la diferencia vencerá en Napoleón
Dynamite mediante resortes que ni siquiera significan un alegato a favor de los
perdedores que pueblan los institutos utilizando el absurdo como estandarte, si
no que se va más allá y Jared Hess realiza con todos ellos un acto de
conmovedora justicia poética, dándoles un nombre y una dignidad que los redime
tanto de las situaciones difíciles a las que tienen que enfrentarse en su día a
día como del mal enfoque cinematográfico al que siempre se han visto sometidos.
Sí, la realidad es otra, pero si quieren
entrar en esta película y disfrutarla olvídense de ella, si no pueden hacerlo
siempre pueden acudir a American Pie, aunque podría decirse que la distorsión
de las cosas será parecida pero a la inversa. Ante las posibilidades que me
ofrece el cine, yo me quedo con las desventuras de Napoleón, al menos, desde
dentro de su fantasía fluye algo de lo que hoy en día muy pocas películas
pueden ofrecer: honestidad.
El Blues del Ombligo
( Letra y música: José Piedralba )
Algunos portan banderas
otros se esconden del sol
o se venden por cualquiera
pues suelen cambiar de rol.
Y en la luna traicionera
no saben bailar el rock
que esconde un "tal vez me quiera"
tan sinuoso es el amor.
Yo
prefiero estar contigo
bajo
el calor de tu ombligo.
Recostado
tierno y manso
zona
neutral en el campo minado de tu piel
paraíso
del descanso.
Algunos cierran los ojos
al vaivén de la pasión
viven en números rojos
en temas del corazón.
Su camino es un cerrojo
desprovisto de emoción
pobre del latido cojo
que yace sin ilusión.
Yo
mientras tanto persigo
dormirme
sobre tu ombligo.
Reposando
tierno y manso
zona
neutral en el juego lascivo de tu piel
paraíso
del descanso.
Yo
me apaciguo al abrigo
que
da la paz de tu ombligo.
Levitando
tierno y manso
zona
neutral en las mieles del placer de tu piel
paraíso
del descanso.
( Del Disco-Libro " AULLIDOS Y CARICIAS ", Oviedo 2019 )
Valoración 2/10
A mis lobotomizados de 30 años.
El grandísimo Miliki, hombre de mundo,
payaso inolvidable, hombre-orquesta del circo y el entretenimiento, cautivó a
toda una generación de niños con su fuente inagotable de talento. No sobraba
arte en el resto de su familia, encantadores de serpientes todos ellos, pero
despuntaba Miliki como aquel bufón tierno y maravilloso que dirigía de una
manera exquisita a las audiencias infantiles, con sus trucos de tahúr, sus
historias cercanas al absurdo y sobre todo con un puñado de canciones que
captaban la esencia de la infancia y la inocencia en su punto exacto. Miliki,
¿Que se puede decir de algo como Susanita tiene un ratón? pues, que eras el rey
amigo, y como buen rey aunque nosotros crecimos tu nunca nos abandonaste.
Cuando los payasos de la tele habían sido olvidados, cuando te dimos la
espalda, cuando renegábamos de ti a la primera de cambio, cuando Susanita y
tantas otras habían sido destrozadas en noches de etílico sacrilegio, hubiste
de volver para recordarnos no sólo quien eras tú si no quien habíamos sido,
alguna vez, todos nosotros, a día de hoy pobres diablos esclavos del tedio y la
rutina.
Háganse un favor, cómprese todos ustedes
treintañeros con un pie en la soledad y otro en el abismo el obligatorio, por
medicinal y chamánico, cd, publicado hace muy poquito "A mis niños de 30
años" ¿Se acuerdan de "La gallina Turuleca"? Ahí la tienen y
Miliki quiere cantársela de nuevo, mírense de paso la barba y aféitensela al
ritmo de "Mi barba tiene tres pelos", de camino al trabajo pongan a
todo volumen en su coche aquel himno de la excursión y la bocina que era, es y
será "En un auto nuevo". Pueden decirme, estimados adultos, que ya
tienen el cd y que les ponen esas canciones a sus hijos. Mentira, esas
canciones te las pones para ti y tus hijos seguramente piensen que eres un
chiflado y aunque disfrutarán como no podría ser de otra manera, no lo harán ni
la mitad que tu, que deseas sin duda arrancarte la corbata y cantar a pleno
pulmón a la pata coja encaramado en la mesa de la cocina.
Y si yo quería hablarles de Miliki era en
realidad para compararlo con Hollywood. Hace 30 años Hollywood bullía, y seguía
elaborando magia. Pero aquello hace mucho que se terminó. Hollywood ha muerto y
una vez asumido su deceso pretende idiotizar al máximo a todo su público
potencial. Esta película, dirigida supuestamente a la audiencia treintañera es
una buena prueba de ello. ¿Que se pretende con algo tan malo? La lobotomización
del adulto medio, que ha tirado la toalla en casi todo. Va al cine, en un acto
más realizado por inercia y cree además que ha visto algo bueno, porque le han
dicho que es bueno, pero si pudiera pensar libremente durante unos segundos se
daría cuenta de que ha desperdiciado su tiempo y que aquello no vale para nada.
Porque lo que necesita Hollywood ahora mismo, lo único que puede salvarlo es un
Miliki que le haga recordar lo que fue, mientras seguimos esperando nos
pondremos otra vez sus canciones, el antídoto perfecto para tanta lobotomía.
Tabaco
Ya añoro al despertar tu beso de
humo
tu lanza de alquitrán y nicotina
tu olor a hierbabuena y parafina
tu néctar en mi boca vuelto zumo.
Se torna el día a día sin ti en
grumo
me absuelves del trabajo en la
oficina
haces más llevadera mi rutina
con tu halo cada noche me perfumo.
Eres mi única vela cuando escribo
mi mal humor, mi gripe, mi ronquera
mi negra tos, mi isquemia, mi
derribo.
Dibujas en mi triste calavera
los restos de un te quiero sin
motivo
cenizas de una vida pendenciera.
( Del Libro " SONETARIO ", Oviedo 2006 )
Valoración 8/10
Han Solo nunca conoció al Hombre Lobo.
En
una galaxia muy, muy lejana, existió una vez un mundo en donde el Halcón
Milenario era un viejo Cadillac y la princesa Leia una compañera de pupitre.
Cuando la estrella de la muerte se llamaba Universidad y la banda sonora de la
vida movía nuestros pies a ritmo de Rock and Roll. Un tiempo maravilloso, de
amistad y juventud, de iniciación y pérdida. Era el mundo que George Lucas nos
contó en American Graffiti. Un lienzo de nosotros mismos, en una noche de
cambio. Aquella noche que todos tuvimos, antes de que creciéramos un poco más.
Como un adiós, que era sólo un principio. Todos estuvimos allí. Y bebíamos
nuestro litro de cerveza entre sorbos nostálgicos, con la tristeza de despedir
a aquellos amigos que partían al día siguiente, lejos de su chica y de su
barrio. Y nos reíamos rememorando aquellos años juntos, de libertad y
descubrimiento. Fue la noche en la que nuestro instituto no nos volvió a
parecer nunca más un ente represor y extraño. Y cuando pasamos a su lado, lo
miramos con ojos de cariño y empatía, como si fuese un antiguo amor que de
repente nos hubiera abandonado.
Puede que George Lucas encontrara su
camino hablándonos de mundos fantásticos, pero nada de lo que ha creado tiene
la magia, el corazón y la inocencia que destilan las imágenes de su American
Grafitti, un pedazo de nuestra propia vida que ni las fuerzas imperiales, ni la
mediocridad, ni el merchandising nos podrán nunca arrebatar.
( Del Libro " EL CINE QUE RESPIRA ", Oviedo 2014 )
Ojos que iluminan mi mirada
Alma que se abre de par en par
Piel desnuda, fiel y enamorada
Noches que se rinden al azar
Manos de tahúr bajo la almohada
Labios que se prestan a besar.
Luna sin ayer y sin mañana
Risa que se venga del dolor
Caricia floral, dulce, temprana
Estrella carnal, sol interior
Presto corazón, prisa lejana
Sentidos abiertos al amor.
Dudas
desterradas de la cama
Juegos
desprovistos de tabú
Sed
en cada poro de tu llama
Es
fácil amar cuando eres tú.
Pasión animal y femenina
Voz sobre mi espalda hecha canción
Guía de mis versos y adivina
Placer que obnubila mi razón
Treta que devora
la rutina
Beso que despierta la
ilusión.
Cuando
te recuestas a mi lado
Aquel
desamor que era un iglú
Cree
casi haberse evaporado
Es
fácil amar cuando eres tú.
Y
aunque mi latir vuelva al pasado
Me
haces regresar a tu bambú
Pues
sobre el edén de tu costado
Es
fácil amar cuando eres tú.
Valoración 7/10
El cielo no es la solución.
Lylia forever nos cuenta la historia de una adolescente rusa que en una sucesión de acontecimientos se verá abocada contra su voluntad al tortuoso y abominable escenario de la prostitución de menores. El film juega con la confrontación existente entre la inocencia y el oscurantista e interesado mundo adulto, reflejándose la primera en el personaje de Lylia y en su amigo Volodia un niño de menor edad con el que teje una relación de protección y complicidad. En contraposición a ellos las personas que interaccionan a su alrededor se mueven exclusivamente por sexo o dinero, ajenos a sentimientos y valores éticos.
Esta dualidad está presente desde el
inicio del film y los espectadores somos cómplices de ella porque anteponemos
nuestra propia visión a lo que Lylia por inexperiencia y confianza es incapaz
de percibir. Los sucesivos desengaños que sufre los intuimos antes de que estos
tengan lugar lo que provoca a su vez una identificación con el personaje que se
acentúa a medida de que los hechos se tornan cada vez más inadmisibles. Esta
misma conexión se consigue con el pequeño Volodia, más aún cuando su labor como
consejero de Lylia se nivela en su punto justo de sabiduría, amor y pureza. Rodeados
por un entorno cada vez más hostil sus conversaciones, sueños y juegos los
aferran a la vida.
La separación entre ambos mediada por un
hombre adulto que de nuevo esconde a un lobo bajo su piel conducirá a Volodia a
la soledad y la desesperación y a Lylia al enfrentamiento con la más cruel de
las realidades y es entonces cuando Moodysson decide tirar por un camino
demasiado simplista, a la vez que desubicado e ineficaz para dar cierre a una
historia eminentemente terrenal y humana. Se nos abre así la vía mística donde
tienen cabida los ángeles y la existencia de un hipotético cielo como
liberación del sufrimiento produciéndose así una ruptura demasiado brusca en su
desenlace que no termina de encajar ni en el tono en el que está contada la
película ni en los terribles hechos que narra.
El mayor problema al que se enfrenta
Moodysson surge al explorar esta vía de resolución celestial puesto que puede
producir una confrontación en las sensaciones que hasta ese momento estaba
experimentando el espectador. El rechazo hacia uno de los actos mas deleznables
que puede realizar el ser humano estaba siendo conseguido de una forma mas que
correcta por los medios utilizados por Moodysson, de la misma manera que
nuestra empatía con Lylia y Volodia fluía con naturalidad sin necesidad de
recurrir a los recursos de los que hace uso en el desenlace de la historia.
Siendo Lylia Forever una película triste
que esconde a su vez belleza en su interior lo preferible sería que situaciones
como la expuesta se solucionaran y erradicaran en el mundo real. Los ángeles al
igual que los demonios están en la tierra y aunque hacen menos ruido son mucho
más numerosos.
( Del Libro " EL CINE QUE RESPIRA " , Oviedo 2014 )
Que hermosa
estas amor en la distancia
te añoro, te
deseo, te imagino
te palpo, te
desnudo te adivino
te espero
como a juguete en mi infancia.
Que sólo mi
latido sin tu estancia
que cojo
caminar por el camino
que esquiva
la danza de mi destino
que viudos
mi palmito y mi elegancia.
Vuelve
pronto a mi lado, hazme el amor
y ríete que
eso me da la vida
vela desnuda
arde ya en mi interior.
Ya estás
aquí se me cierra la herida
que no
marchite nunca este calor
ningún
adiós, ninguna despedida.
( Del Libro "SONETARIO", Oviedo 2006 )
Valoración 8/10
Las deudas se reflejan en los espejos.
Después
de prestar sus servicios a Coppola y a Cimino Alan Parker le servía en bandeja
al gran Mickey Rourke otro papel a su medida. Harry Angel, el detective privado
que sobrevive a base de asuntos de alcoba recibe un encargo de un misterioso y
adinerado cliente para que encuentre a un tipo con el que tiene un negocio
pendiente. Así empieza El Corazón del Ángel y hasta ahí podemos desvelar
aspectos de la trama.
Esta película tiene un montón de elementos para ser disfrutada. Para los que
nos gusta el cine negro aquí tenemos una excelente muestra del mismo pero lo
verdaderamente bueno es que en todo momento lo que vemos en la pantalla nos
produce una sensación de inquietud, siempre parece que hay algo más, entre un
clima opresivo y fantasmagórico, malsano en ocasiones, y bajo la eterna mirada
de un colosal Robert de Niro que nos muestra tanto como nos esconde. Todo
desemboca en un estupendo final que si no lo has adivinado con las pistas que
se van repartiendo a lo largo del metraje te dejará fascinado, si por el
contrario has sido listo la película se puede seguir igualmente porque es puro
entretenimiento donde no faltan crímenes, grandes diálogos, interpretaciones de
altura y sí también por que no uno de los mejores polvos que nos dio el cine de
los 80.
La
película sirve además para dejar claro que gran actor era Rourke, bordando uno
de sus mejores papeles en la que fue su década dorada antes de que empezara su
caída libre. Disfrutarlo aquí con sus rasgos físicos no muy alejados de los de
Paul Newman, deambulando por Nueva Orleans a la búsqueda de lo que parece ser
un espectro, rodeado de muerte, sangre y misticismo, hace que parezca irreal el
deterioro anímico y personal que lo ha convertido en otra persona. La
resurrección para el cine que ha vivido desde Sin City hasta The Wrestler
confirma que ha de ser considerado, aún a pesar de haber probado el abismo, uno
de los mejores actores de su tiempo.
Al fin y al cabo la vida de Mickey Rourke tiene muchos paralelismos con esta película.
( Del Libro " EL CINE QUE RESPIRA " , Oviedo 2014 )
Hola, estimados lectores de CORAZONES EN EL PRECIPICIO . Voy a realizar un pausa en el blog y regresaré próximamente. Gracias a todos los q...