Hola, estimados lectores de CORAZONES EN EL PRECIPICIO.
Voy a realizar un pausa en el blog y regresaré próximamente. Gracias a todos los que habéis entrado en este tiempo así como a los que entrareis en el futuro.
Atentamente,
José Piedralba.
Hola, estimados lectores de CORAZONES EN EL PRECIPICIO.
Voy a realizar un pausa en el blog y regresaré próximamente. Gracias a todos los que habéis entrado en este tiempo así como a los que entrareis en el futuro.
Atentamente,
José Piedralba.
Valoración 10/10
Aquel niño enamorado de Innisfree.
Era aún muy pequeño cuando las peripecias del
viejo boxeador y la pelirroja pizpireta entraron en mi vida. En este primer
contacto además del obvio flechazo inmediato que sentí hacia ella, también se
instaló en mi retina el bucólico pueblo irlandés donde se desarrollaba la
historia. Supe luego que aquel lugar se llamaba Innisfree y que, aunque parecía
una ilustración escapada de las páginas de un cuento de hadas, existía en
realidad.
Siempre había sido un niño muy soñador.
Dedicaba muchas horas al día a soñar. Soñar despierto con cosas que algún día
haría y de entre cientos de sueños uno de ellos era viajar a Irlanda y perderme
entre praderas, acantilados, castillos y pueblos mezclándome con el universo
Fordiano, con los habitantes de Innisfree, con sus costumbres y tradiciones buscando
a una pelirroja altiva y escurridiza que seguramente nunca, (se rompería aquí
mi sueño), me besaría.
En la primavera de mis 22 años, un Ferry
llevaba desde Gales a Dublín a aquel niño que aún lo era, con una guitarra en
mano y con los sueños intactos, en una madrugada de camaradería y cerveza que
finalizó a las seis de la mañana en las costas cercanas a Dublín.
No recuerdo cuanto tiempo estuve en
Irlanda. Recorrí en autostop la mayor parte del país y pude sentir Innisfree a
cada paso, solo quería vivir dentro de la visión de John Ford y aunque no
siempre fue así, sí lo es el recuerdo que ahora tengo de todo ello. Hay muchos
mundos diferentes pero pocos son tan bellos como el que Ford nos mostró en la
mayoría de sus películas y entre ellas, como compendio de sus sentimientos, El
Hombre Tranquilo es tal vez la que mejor atesora lo que este grandísimo
director nos intentaba trasmitir, probablemente solo la conversión en imágenes
de los sueños de un niño.
SABINA
Contaba ayer un triste telediario
que se había ordenado el monaguillo
que un réquiem entonaba un organillo
que mudo se quedaba el escenario.
Sabina el inmortal, el milenario
el calavera andante, el paria, el
pillo
el diestro, whisky en mano y
cigarrillo
se encontraba en
Madrid:”estacionario”.
Ojalá te levantes Don Quijote
que llora Jimenita al no tenerte
asido a los tesoros de su escote.
Siempre lidiaste Isleros sin capote
no dejes que esta noche entre la
muerte
a libar de tu flor su último brote.
Wolfgang Amadeus Mozart, tres palabras que
engloban el concepto de genio. Genio con mayúsculas. Un hombre hecho sólo de
música, música que brotaba desde todas las partes de su cuerpo en forma de
partituras, pentagramas, claves de fa, fusas, semifusas... todo el amalgama de
la creación del arte más bello dando lugar a la inmensidad desde la juguetona
sonata a la fastuosa sinfonía, de la canción a la ópera, directo al corazón del
pueblo llano unas veces, otras rozando la inalcanzable divinidad. Mozart, el
artista total dentro de su campo, tan distante de todos los hombres, pero a la
vez tan humano, tan carnal y volátil, débil y frágil, tal vez decadente, en
medio del caos de la creación, absorbido por su propia alma, devorado por la
envidia de los mediocres, olvidado por sus mentores y amigos, recorriendo todas
las etapas vitales del ser humano, para dar finalmente con sus huesos en una
fosa comunitaria a los 35 años de edad.
Si mi mente juega con el tiempo y el espacio me pregunto si he sido sin saberlo contemporáneo de algún Mozart. O dicho de otra manera ¿Si Mozart hubiera pertenecido a esta época como se hubiera desarrollado su vida arañando con uno solo de sus dedos la música popular del Siglo XX? Y creo que si eso hubiera sucedido hubiera sido de la mano del Rock and Roll. Mozart transportado a este siglo, mutado en estrella de Rock, comenzando tal vez en un garito para terminar llenando estadios rodeado de gloria, aniquilado poco a poco por los excesos. De Jimi Hendrix a Bon Scott, de Jim Morrison a Kurt Cobain, veo algo de Mozart en todos ellos, existiendo un paralelismo evidente en su final entrecortado, fagocitados por monstruos diversos ajenos a la trascendencia de lo creado.
Sin embargo siendo coherente no encuentro
nada similar a Mozart en el último medio siglo de la humanidad más allá del
malditismo de su figura y de su precoz muerte. El genio de Mozart se antoja
algo inabarcable para todos nuestros coetáneos. Por eso lo siento en mi
imaginación como una majestuosa estrella de rock de otro tiempo, que aunque
intenta reencarnarse en otras épocas y otros cuerpos permanece intacta, casi se
diría que incorrupta, siendo todos los siguientes a él meros sucedáneos de casi
nada, caminando hacia la tumba sin haber ni siquiera rozado la gracia que solo
pudo haber conocido él, grande entre los grandes.
En esta película, salvando algunas licencias, se escucha su vida.
Y cada nota es maravillosa.
( Del Libro " EL CINE QUE RESPIRA ", Oviedo 2014 )Noche de Cine
(Letra y música: José Piedralba)
Aquel vestido al viento de Marilyn
El abrazo de Winoma entre cuchillas
Aquel trío parisino de Eva Green
Paulette Goddard escarbando mis cosquillas.
El Paradiso encantado por Helena
Una pócima de Sally enamorada
Roma en hechizo por Audrey en luna llena
Los ojos de Gelsomina entre la nada.
Y
tú , tan real sobre mi cama
pausada,
desnuda, seductora
no
existe más bello fotograma
esa
boca enamora.
Ana soñando en el Círculo Polar
Ilsa iluminando a Rick bajo su brillo
Mónica eterna y serena frente al mar
Mia Wallace apurando un cigarrillo.
Mary Kate engatusando al boxeador
Katharine descomponiendo al señor hueso
Annie Hall acariciando Nueva York
Laura deseo y enigma hasta el exceso.
Y
tú, tan real sobre mi cama
inquieta,
lasciva, juguetona
no
existe más bello fotograma.
que
el de esa piel burlona.
Y
tú tan real sobre mi cama
tangible,
cálida, caprichosa
no
existe más bello fotograma
mi
luna es una rosa.
( Del Disco-Libro "AULLIDOS Y CARICIAS" , Oviedo 2019)
Valoración 9/10
El vals de Tallulah.
La televisión solía hasta hace unos pocos
años emitir regularmente no sólo los clásicos más conocidos de Hitchcock, si no
también cualquiera de las películas que englobaban su etapa americana, desde
Rebeca a La Trama, incluyendo asimismo su regreso a Gran Bretaña con Frenesí, a
través de ciclos que tenían periodicidad semanal extendiéndose en el tiempo
durante varios meses. De esta manera me familiaricé con el mago del suspense
siendo muy niño y me fascinaban sus historias de crímenes, resultándome muy
difícil seleccionar una sola de sus obras como mi preferida. Lo que
desconocería hasta unos años más tarde es que Hitchcock tenía una etapa inglesa
anterior mucho menos difundida que ya provenía de los tiempos del mudo, y una
serie de películas que aún siendo posteriores a 1940 aún no había tenido
oportunidad de ver. Una de ellas era Náufragos considerada obra menor y
semiolvidada al igual que otros patitos
feos Hitchconianos tales como El Proceso Paradine y Matrimonio Original, a las
que solo tuve ocasión de acceder una vez pasados los veinte.
La paradoja de este acercamiento tardío a
algunas de las cintas de Hitchcock es que aunque mi base cinéfila era mucho
mayor y la defensa de los clásicos una de mis posturas más inamovibles no me
conquistaron como lo habían hecho todas aquellas que había visto en la
infancia. Náufragos tenía en principio una buena historia, un escenario tan
original como atrayente, un guión que podía dar mucho juego y una ambigüedad
que tocaba de manera sutil muchísimos aspectos de la naturaleza humana, sin
embargo a mi lo que me gustó de verdad fue una actriz que no había visto antes
en ninguna parte y que me cautivó por completo: se llamaba Tallulah Bankhead.
Tallulah es a mi entender el pilar que
sustenta toda la película y tal vez nunca ha tenido Hitchcock tan buena mano
como en Náufragos a la hora de escoger a la chica. Por encima de su belleza de
témpano su interpretación es brillante. Tendría que investigar por mi cuenta
para descubrir quien era esa mujer y el resultado obtenido fue desde luego
bastante interesante y revelador. Mujer torbellino, sin apenas carrera en el
cine por decisión propia, aplaudida como inmejorable actriz teatral, bisexual y
ninfómana, alcohólica, cocainómana, independiente y salvaje, totalmente
revolucionaria para su época, Tallulah exprimió su vida entre la fama y el
escándalo sin remordimiento ni retracto posible.
Pudo haber tenido Hollywood a sus pies pero allí había demasiadas normas que no eran de su agrado y límites insoportables para su ferocidad escénica, siendo sin embargo tal vez en el interior de un bote salvavidas donde se sintió más cómoda durante los años que intentó amoldarse al cine, al poder al menos encontrar paralelismos en tan reducido espacio con su querido teatro.
( Del Libro "EL CINE QUE RESPIRA", Oviedo 2014)
BERLANGA
En la España
más rancia, más oscura
de orden,
fe, represión, misa diaria
apuntaba su
cámara de paria
al seso
caníbal de la censura.
Cual verdugo
de aquella dictadura
de miseria y
hambre revolucionaria
con plácida
mirada libertaria
convertida
en atroz caricatura.
Se vende
otro milagro semanal
siente un
pobre en su mesa, son humanos
disparen la
escopeta nacional.
Olvidados
por los americanos
en cueros y
a tamaño natural
a la cárcel
van moros y cristianos.
( Del Libro "SONETARIO", Oviedo 2006 )
Hola, estimados lectores de CORAZONES EN EL PRECIPICIO . Voy a realizar un pausa en el blog y regresaré próximamente. Gracias a todos los q...