domingo, 15 de febrero de 2026

Crítica Cinematográfica a El Hombre Tranquilo ( John Ford, 1952 )

Valoración 10/10

Aquel niño enamorado de Innisfree.

Era aún muy pequeño cuando las peripecias del viejo boxeador y la pelirroja pizpireta entraron en mi vida. En este primer contacto además del obvio flechazo inmediato que sentí hacia ella, también se instaló en mi retina el bucólico pueblo irlandés donde se desarrollaba la historia. Supe luego que aquel lugar se llamaba Innisfree y que, aunque parecía una ilustración escapada de las páginas de un cuento de hadas, existía en realidad.

 

Siempre había sido un niño muy soñador. Dedicaba muchas horas al día a soñar. Soñar despierto con cosas que algún día haría y de entre cientos de sueños uno de ellos era viajar a Irlanda y perderme entre praderas, acantilados, castillos y pueblos mezclándome con el universo Fordiano, con los habitantes de Innisfree, con sus costumbres y tradiciones buscando a una pelirroja altiva y escurridiza que seguramente nunca, (se rompería aquí mi sueño), me besaría.

 

En la primavera de mis 22 años, un Ferry llevaba desde Gales a Dublín a aquel niño que aún lo era, con una guitarra en mano y con los sueños intactos, en una madrugada de camaradería y cerveza que finalizó a las seis de la mañana en las costas cercanas a Dublín.

 

No recuerdo cuanto tiempo estuve en Irlanda. Recorrí en autostop la mayor parte del país y pude sentir Innisfree a cada paso, solo quería vivir dentro de la visión de John Ford y aunque no siempre fue así, sí lo es el recuerdo que ahora tengo de todo ello. Hay muchos mundos diferentes pero pocos son tan bellos como el que Ford nos mostró en la mayoría de sus películas y entre ellas, como compendio de sus sentimientos, El Hombre Tranquilo es tal vez la que mejor atesora lo que este grandísimo director nos intentaba trasmitir, probablemente solo la conversión en imágenes de los sueños de un niño.


( Del Libro " EL CINE QUE RESPIRA" , Oviedo 2014 )



domingo, 8 de febrero de 2026

Soneto a Sabina

SABINA

Contaba ayer un triste telediario

que se había ordenado el monaguillo

que un réquiem entonaba un organillo

que mudo se quedaba el escenario.

 

Sabina el inmortal, el milenario

el calavera andante, el paria, el pillo

el diestro, whisky en mano y cigarrillo

se encontraba en Madrid:”estacionario”.

 

Ojalá te levantes Don Quijote

que llora Jimenita al no tenerte

asido a los tesoros de su escote.

 

Siempre lidiaste Isleros sin capote

no dejes que esta noche entre la muerte

a libar de tu flor su último brote.   


( Del Libro " SONETARIO " , Oviedo 2006 )





Pausa en el Blog.

Hola, estimados lectores de CORAZONES EN EL PRECIPICIO . Voy a realizar un pausa en el blog y regresaré próximamente.  Gracias a todos los q...