Valoración 10/10
A ver si va a ser que soy un cursi.
Érase una vez un banquero que lejos de
lucir una triunfal sonrisa parece arrastrar una eterna amargura. Está casado
con una dama contestataria que antes que arrodillarse a ponerle las zapatillas
cuando entra por la puerta prefiere escaparse a defender causas perdidas. El
amargado banquero tiene dos hijos que ante semejante familia desestructurada
necesitan una niñera que los lleve al parque a volar cometas. Resulta que la
niñera es una especie de bruja con ideas cercanas al comunismo radical que
tiene un novio hippie y vagabundo que vive en la calle tocando un tambor o
pintando en las aceras. La niñera, el vagabundo y los niños, aburridos del
mundo real toman juntos L.S.D y viajan a universos paralelos donde hay
pingüinos camareros y lisérgicas cazas del zorro. Entremedias conocemos a
pintorescos personajes como un viejo marinero que celebra cada nueva hora del
día disparando una bola de cañón o un tipo que toma té con gotas de peyote
mientras se parte de risa en el techo de su habitación. También sale un pirata
con una pata de palo que se llama Smith (aunque desconocemos el nombre de la
otra pata) y una mendiga muy viejecita que da de comer a las palomas y que será
pieza clave en la conspiración urdida por la niñera para quebrar el banco de
Inglaterra. Todos se lo pasan realmente bien (menos el banquero) haciendo cosas
extrañas y antisistema y cantan canciones muy acordes a su estado de ánimo que
parecen escritas por Grateful Dead, montando en una ocasión una fiesta nocturna
en una azotea luciendo sus mejores galas, es decir, todos llenos de porquería y
poniéndose a bailar saltando entre chimeneas logrando el único baile de la
historia del cine al que merece la pena prestar atención.
Sobra decir que el banquero acaba
sucumbiendo ante tanto placer mundano y tanta alegría de vivir y se hace amigo
del pirata con una pata de palo que se llama Smith. Parece además que quiere
liarse con la niñera, pero ésta le da esquinazo tanto a él como a los niños, e
incluso a su novio vagabundo, y montada en una escoba en forma de paraguas
decide partir para seguir expandiendo su filosofía destroyer a lo largo del
mundo, si es que vamos, hay que ser cursi ...