lunes, 28 de octubre de 2024

Crítica Cinematográfica a Mary Poppins (Robert Stevenson, 1964)

 Valoración 10/10

A ver si va a ser que soy un cursi.

Érase una vez un banquero que lejos de lucir una triunfal sonrisa parece arrastrar una eterna amargura. Está casado con una dama contestataria que antes que arrodillarse a ponerle las zapatillas cuando entra por la puerta prefiere escaparse a defender causas perdidas. El amargado banquero tiene dos hijos que ante semejante familia desestructurada necesitan una niñera que los lleve al parque a volar cometas. Resulta que la niñera es una especie de bruja con ideas cercanas al comunismo radical que tiene un novio hippie y vagabundo que vive en la calle tocando un tambor o pintando en las aceras. La niñera, el vagabundo y los niños, aburridos del mundo real toman juntos L.S.D y viajan a universos paralelos donde hay pingüinos camareros y lisérgicas cazas del zorro. Entremedias conocemos a pintorescos personajes como un viejo marinero que celebra cada nueva hora del día disparando una bola de cañón o un tipo que toma té con gotas de peyote mientras se parte de risa en el techo de su habitación. También sale un pirata con una pata de palo que se llama Smith (aunque desconocemos el nombre de la otra pata) y una mendiga muy viejecita que da de comer a las palomas y que será pieza clave en la conspiración urdida por la niñera para quebrar el banco de Inglaterra. Todos se lo pasan realmente bien (menos el banquero) haciendo cosas extrañas y antisistema y cantan canciones muy acordes a su estado de ánimo que parecen escritas por Grateful Dead, montando en una ocasión una fiesta nocturna en una azotea luciendo sus mejores galas, es decir, todos llenos de porquería y poniéndose a bailar saltando entre chimeneas logrando el único baile de la historia del cine al que merece la pena prestar atención.

Sobra decir que el banquero acaba sucumbiendo ante tanto placer mundano y tanta alegría de vivir y se hace amigo del pirata con una pata de palo que se llama Smith. Parece además que quiere liarse con la niñera, pero ésta le da esquinazo tanto a él como a los niños, e incluso a su novio vagabundo, y montada en una escoba en forma de paraguas decide partir para seguir expandiendo su filosofía destroyer a lo largo del mundo, si es que vamos, hay que ser cursi ...


(Del Libro "EL CINE QUE RESPIRA", Oviedo 2014)




Soneto a Bogart

Bogart Curtido rostro, cicatriz, piel seca petrificadas venas, tipo duro cínica sonrisa, agridulce mueca nubes en la frente, en el alm...